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Bifidismo de ese.

Me enlazan un artículo en caralibro sobre "El timo del bilingüismo"

Iba a hacer un comentario en el enlace, pero como siempre, me enrollo y casi que prefiero hacer un post.
Os cuento.

Mi primer contacto con los colegios bilingües fue una madre que acudía a mi aula de Inglés desesperada preguntándome si yo daba clase a niños de primaria.
Le expliqué que no, que las clases eran para adultos y con niveles muy diferentes (un infierno). La mujer estaba al borde del llanto y me explicó que su hija, que hasta el año anterior había estado sacando notazas y le entusiasmaba el colegio, había pasado de curso y les habían metido "Science", la asignatura anteriormente conocida como "Ciencias Naturales" en Inglés. Y claro, además habían cambiado de profesora y ahora la niña suspendía, no quería ir al cole y odiaba todo.
Venía en representación de otras tres familias que sufrían la misma situación. Me hice cargo como pude de los niños, dándoles una clase a la semana de una hora en común. En una hora tenía que repasar toda una semana, enseñarles a aprobar los exámenes (que tenían uno o dos al mes), intentar que aprendieran algo de ciencia y jugar al escondite con ellos.
Me costó una bronca terrible con mis jefes, pero en poco tiempo empezaron a aprobar y a cogerle gusto a la ciencia. Un día les expliqué lo que era la tectónica de placas con dos folios y a la semana siguiente, la niña más problemática me vino repitiendo la explicación que le había dado.
El niño (eran tres niñas y un niño) llegó desmotivado, diciendo, esencialmente, que era tonto y no valía para estudiar. Se cruzaba de brazos y refunfuñaba.
Al año siguiente le di clases particulares de matemáticas e inglés, y estaba entusiasmado aprendiendo todo sobre tiburones y haciendo experimentos con microondas.
No voy a decir que fuera mérito mío, pero algo va muy mal si un niño que tiene el alma de un científico se cruza de brazos y se llama a si mismo idiota.
Y ese algo es el sistema escolar y el bilingüismo.
El inglés es un idioma muy bonito, que domino, pese a que mi único contacto con él fueron las clases del instituto y el colegio (tardías). Es un idioma que nos permite comunicarnos con casi cualquier persona en el mundo y disfrutar de un mundo de ocio como pocos. Esas dos cosas deberían ser el pilar sobre el cual se asentara su enseñanza: placer y sociedad.
La ciencia es otro mundo apasionante, pero solo SI SE COMPRENDE. Si intentas enseñar conceptos complejos en un idioma en el que los niños están aprendiendo a decir "me gusta jugar a la pelota" lo que consigues es niños que no entienden lo que dicen, ni en inglés ni en español.
Cuando tu objetivo no es hacer comprender el mundo natural ni un idioma sino cumplir con un temario, vamos a fracasar como educadores. Si encima haces exámenes cada dos semanas, generas un estrés en los niños que no necesitan.
Una de las niñas a las que daba clase lloraba las noches antes de los exámanes.
Sinceramente, eso me parece HORRIBLE. La única analogía que se me ocurre es un niño que está sufriendo acoso escolar.
Eso es, profesores, ministros y gente del mundo educativo.
El sistema se está comportando como un matón.


Yo soy profesor. Y soy un vago, lo admito.
Una de las cosas que puedo hacer para perder un día de clase, e incluso dos es un examen. En realidad, con los alumnos que trabajo puedo evaluarles día a día, saber lo que ellos han aprendido y controlar su progreso. Amonestarles si vaguean o elogiarles cuando trabajan.

Pero podría hacer un examen a la semana. Eso sería un día entero que NO TENDRÍA QUE EXPLICAR O HACER PRÁCTICAS. Un día a la semana que me podría dedicar a mirar Internet mientras vigilo dos horas de examen. Y luego, después del recreo, corregiría el examen y tendría casi el día completo. Y me seguirían pagando.

En realidad, en cuatro meses de clase hago dos exámenes. Y porque me obligan. No creo en los exámenes como método educativo. Son imperfectos para evaluar, generan mucho estres en los estudiantes y hacen perder el tiempo. Además no miden la comprensión de un tema, sino la capacidad de hacer un examen sobre esa materia.

La única utilidad de un examen es aportar una calificación objetiva. Eso es necesario a la hora de asignar un trabajo, una oposición o, en mi caso, justificar la nota que voy a poner a un alumno. Si hago un examen puedo justificar ante mis alumnos o superiores las notas que pongo. Si te voy a suspender por vago, no quiero que digas que es porque me caes mal. Y si te tengo que aprobar pese a los deseos de otros, quiero tener un examen de ocho en la mano para justificar mis argumentos.

Fuera de eso, los exámenes son un cáncer en nuestro sistema educativo. Implican que no nos importa que los alumnos aprendan, solo que puedan demostrar en un momento y bajo unas condiciones arbitrarias que han aprendido un contenido limitado. Implican que no tenemos tiempo para evaluar su capacidad sin esas pruebas, que solo son números en una lista.

Se merecen algo mejor.